Pasaron siete años desde la muerte de Naraku. Todos eran felices; claro está, unos más que otros.
Pero algo era importante, y es que la vida seguía su curso y todo había acabado bien.
Inuyasha se había convertido en humano y se había casado con Kagome, entonces se habían ido a la época actual y se había sellado el pozo devorahuesos. Sango era feliz con Miroku,
pues se habían casado; Kikiou, al fin descansaba en paz; Kaede , quizás esperando su muerte,
seguía protegiendo la aldea. Shippo ya tenía 15 años y había ido a entrenarse. Su meta era convertirse en un gran luchador.
Jaken, Sesshoumaru y Rin seguían igual que siempre, solo que Rin ya había crecido; a sus 18 años se había convertido en una hermosa joven a la que ya habían cortejado varios hombres que habían salido despedidos por los aires por las malas intenciones que llevaban.
Según Sesshoumaru, era una chica demasiado inocente para poder entender lo que esos hombres querían hacerle y en ocasiones se mostraba rebelde con él. Lo cierto era que él solo lo hacía para protegerla pero en el paso de niño a adulto los cambios en la mente son muchos...
Por un lado ella se sentía más madura que cualquier persona de su edad y por otro necesitaba más libertad para poder hacer lo que quisiese con su vida. El antes arrogante Sesshoumaru, solo pensaba en que ella no le tenía mucho respeto y que sólo era una niña.
Si, el respeto quizás era lo que él deseaba...pues él la había protegido siempre y nunca le había fallado.
Y ahora comencemos nuestra historia, que se centra en Sesshoumaru, Rin y todo lo que les llevó a poder ser felices, pasando por momentos felices y tristes...
Era una hermosa mañana de primavera. La luz invadía totalmente el lago en que una bonita chica de blanca tez y cabello negro se bañaba. Sus acompañantes la estaban esperando al otro lado.
-Tardas demasiado! Date prisa!- Dijo un hombre de cabellos plateados, ojos dorados y extrañas vestiduras.
-Espérese señor Sesshomaru, no tardaré ni un minuto más!- Dijo la joven de cabello ébano y ojos ambarinos. No le gustaba cuándo la comenzaba a atosigar.
-Vamos Rin, sal ya!- Se comenzaba a hartar de aquella espera, aunque tampoco quería llevársela a rastras.
- Si, ya estoy. Páseme el kimono, por favor.- Dijo Rin, terriblemente agobiada por su señor.
-Ten.- El youkai le tendió el kimono y al hacerlo no pudo evitar quedarse pasmado ante la desnudez de la joven.-...
-Ahhh! Pero no mire!- Gritó la chica tapándose los senos.
-Pues no me digas que te pase el kimono!- Exclamó con el orgullo herido y girando la cabeza.- "No he podido evitarlo..."
Rin se puso el kimono y salió de detrás de la roca de dónde estaba. Su rostro delataba lo roja que estaba por la acción de su amo.
-Rin, no deberías ser así con el amo!- Exclamó Jaken con su voz chillona, que lo había oído todo, y como siempre estaba dispuesto a echar una bronca- no te sobrepases o obtendrás algo que no des...!
Sesshoumaru le dio una patada para callarlo.
-Aquí el único que echa broncas a Rin soy yo.- Dijo fríamente el demonio.
-JaJa! Comienza a parecerse usted a su hermano Inuyasha, señor Sesshomaru.- Dijo, pasándosele la vergüenza de lo que había pasado hacia unos momentos y volviendo su expresión alegre.
Sesshomaru hizo caso omiso de su comentario, pero se fijo de nuevo en su sonrisa. Siempre le hacía sentirse bien.
De repente recordó algo que tenía que comentarles a sus acompañantes. Hacía unos días había llegado una carta desde las tierras de su madre y tenía que presentarse sin demora.
-Vamos. Debemos llegar al castillo antes de mañana si no queremos que mi madre se enfade.
-Su madre???!!!!!- Exclamaron Jaken y Rin al unísono y demasiado sorprendidos.
-Si, el otro día llegó una carta desde sus tierras. Debemos ir.- Ahora tenía una nota de preocupación en la voz y el rostro normalmente frío extrañamente compungido.
Rin le miró. Sabía que pasaba y estaba triste desde hacía unos días.
La verdad era que el se temía algo desde hacia mucho tiempo y ese temor había llegado...
El grupo pasó el día sin demasiados contratiempos y al fin llegó la noche. Jaken y Rin encendieron un fuego para poder cocinar y el pequeño demonio verde fue en busca de comida.
Youkai y humana se quedaron solos frente a la fogata.
La joven se había quedado pensando en lo que había leído en la carta.
Estaba extrañamente triste por aquello y no pudo resistir más tiempo en confesarselo.
La joven miró el rostro de Sesshoumaru, justo frente a ella, tenuemente iluminado por las llamas.
- se...señor sesshoumaru- Dijo reuniendo valor.- Debo confesarle algo…
-Que has echo esta vez? - La fulminó con la mirada, con lo que los pómulos de la joven se tiñeron de un leve rubor.
-Es que...yo... leí su carta...!!- Dijo. Sus palabras se entrecortaban- perdóneme por...
- Estate quieta...- Le dijo con voz sobria y acercando una de sus garras a ella.
-Lo siento mucho...- Dijo ella extrañada por el comportamiento de su señor.
-No te muevas ni un milímetro Rin- Dijo acercando más su garra a ella.
Su mano agarró algo que había en la espalda de la joven. Ella quedo horrorizada al ver una serpiente de vivos colores que se le había subido por la espalda sin ni siquiera notarla.
-Estaba dispuesta a atacarte.- Dijo Sesshoumaru tirándola al bosque.
A Rin se le olvido lo que le estaba diciendo y tuvo miedo. Sentía que era una estúpida y que si algún día se iba del lado de su señor...
Estaba un tanto avergonzada, pero el orgullo le hacía sentir rabia.
- Sabe qué?!- El la miró interrogativo, esperando a que la joven se explicara- Soy una metomentodo y una irrespetuosa con usted...El señor Jaken tiene razón, no debería meterme dónde no me llaman. Pero necesito que usted me dé más libertad.
Sesshomaru quedó sorprendido por las palabras de Rin.
- Lo pensaré.- Dijo fríamente sin mostrar sentimiento alguno.
- De acuerdo.- Dijo aguantándose la rabia. Le molestaba que su amo fuese así de frío...
Después de que Jaken hubiera vuelto y hubiesen cenado, la joven se retiró a dormir junto a un árbol.
O eso pensó Sesshoumaru cuándo la vio recostarse en el viejo tronco.
Cuándo pensó que los dos Youkais ya se habían dormido y vigilando que su amo no la oyese , la joven cogió sus cosas.
No podía aguantarlo más, sabía que él la apartaría pronto de su lado... Por aquello que tanto la entristecía y que le partía el corazón.
-Adiós Sesshoumaru sama...- Dijo girando la cabeza. - Adiós mi...
No pudo terminar la frase pues la comenzaba a ahogar un llanto inesperado.
La figura de la chica se perdió en el frondoso bosque...
Rin caminaba por el bosque. La tristeza ahondaba en su corazón por dejarle atrás... Jamás habría querido separarse de él pero esa carta que había leído sin permiso y lo frío que era su señor la hacían sentir que pronto se desharía de ella... De una manera u otra debía irse para no ser una molestia...
Desde luego no tenia las ideas muy claras de lo que iba a hacer. Suponía que caminaría lejos de allí, dónde su amo no pudiese seguirle el rastro. Con el tiempo él ya no recordaría su olor.
Pero el mundo es cruel, y mucho más con las mujeres así que pasó algo que la joven no agradeció.
Unos hombres aparecieron en el camino; Se acercaban a ella lentamente y con gesto amenazador. Rin tuvo el presentimiento de que nada bueno iba a ocurrir y dio media vuelta corriendo, arrepintiéndose momentáneamente de haber abandonado el campamento. Pero cuando parecía que podría escapar, vio que otros dos hombres la esperaban.
- " Bandidos... No había contado con esto..."- Se dijo la joven asustada, aunque no quería volver con su señor. Sería demasiado humillante...
Quiso echar a correr por uno de los lados del bosque, pero los hombres fueron más rápidos y la agarraron del kimono, haciéndola caer de bruces al suelo.
- Ugh...!- Notó cómo le quitaban la bolsa en la que llevaba sus pertenencias y esparcían su contenido por el suelo.
- No lleva nada valioso en la bolsa...- Dijo una sonora voz masculina. Rin no logró ver su cara, estaba demasiado oscuro... Tenía miedo de lo que podría pasar, pero con suerte la dejarían ir sólo robándole la bolsa.
- Para qué queremos la bolsa si tenemos a una desvergonzada que va por los caminos de noche?- Su temor se vio echo realidad cuándo oyó esto.
- Ah...!- El hombre que la inmovilizaba le dio la vuelta, haciendo que se lastimara con la dura tierra en la que yacía.
- Estate quieta y callada si no quieres morir. - Dijo la cara de aquél hombre, acercándose a la de la joven.
- No! No quiero!- Gritó haciendo caso omiso de aquellas palabras. El vil hombre le abrió el kimono por el pecho, dejando al descubierto su torso desnudo.
- De verdad no estás nada mal, mujer.- Le dijo lamiendo desde su cintura hasta sus pechos.
La joven sintió un tremendo asco, pero algo que nunca antes había sentido. Pensó en si su amo alguna vez la trataría como a una mujer...
Antes de que pudiese gritar de nuevo, el hombre le tapó la boca con su fuerte mano.
Su mano se había colado entre las piernas de la joven mientras ella se movía frenéticamente tratando de escapar. Sus compañeros se regocijaban del espectáculo, dejando escapar sus malévolas risas.
-Déjanos algo...- Dijo uno de ellos, mostrándole sus negros dientes.
Tras algunos pataleos más, la joven logró zafarse de aquella mordaza y poder gritar...
- Se...! SEÑOR SESSHOMARU!- Fue algo desesperado, pero cuándo aquél hombre le iba a pegar, un torrente de sangre se deslizó por sus pechos desnudos y su vientre, haciendo que ella apartase la mirada asustada.
Los otros tres bandidos huyeron asustados por el hombre que acababa de aparecer de la nada.
Cabello plateado a la luz de la luna, ojos del color del oro...
- Estás bien?- Dijo dirigiéndose a ella. Su mirada era de ira contenida.- Te han llegado a tocar...?
La joven miró algo sonrojada a su salvador, se veía tan poderoso a la luz de la luna...
- Señor Sesshoumaru...No me...- La joven se echó a llorar y se arrodilló - Lo siento mucho, no volveré a irme sin su permiso...
-No quiero que te vuelvas a marchar sin decírmelo...- Dijo con su habitual tono frío.- No lo hagas más, Rin.
-" Pero usted... Tarde o temprano..." - Pensó la joven con tristeza- "Me abandonará..."
Y yo no podré soportarlo.
- Haz el favor de taparte, Rin.- Le dijo él apartando la vista.
-Sí!- Roja como un tomate, la joven se cubrió.
Ambos se adentraron en el bosque de nuevo y desaparecieron, caminando hacia dónde estaba Jaken...
Aquel día Rin despertó no muy tranquila, estaba un poco traumatizada con lo que había pasado la noche anterior… Caminaron toda la mañana, haciendo un breve descanso al mediodía.
No llegaron hasta la noche, cuándo Sesshoumaru divisó la enorme fortaleza... Era un castillo medieval de estilo japonés. La joven Rin se asombró al ver aquello.
“Normal, si Sesshoumaru-sama es un príncipe su madre debe de ser una poderosa reina..."- Pensó embobada ante la imagen de aquella suntuosidad.
-Tú, niña!- Jaken le dio un golpe en la pierna con su vara, haciendo que la chica saliera de su ensimismamiento.- En que estas pensando con esa cara tan estúpida!
Rin le respondió pisándole la cabeza. Sesshoumaru ni se inmutó.
El Taiyoukai ya avanzaba hacia la entrada pero de repente giró a ver a Rin.
Ella paró su pelea con Jaken y le prestó atención.
-No sé si serás bienvenida aquí, Rin...-Estas fueron sus palabras, que dejaron a la chica fría como el hielo. Jaken quedó perplejo ante la expresión de su amo, de un hondo pesar.
Rin calló un momento, pero al final habló con el mismo tono alegre de siempre.
-Pero podré ir con usted, verdad...? Me refiero a que no me va a dejar aquí sola...- Cada vez su voz iba temblando más y más - O sí...?
Tras unos minutos de horrible silencio, al fin el youkai habló:
-Supongo que se podrá hacer algo.- A la joven se le iluminó la cara con solo oír estas palabras.-...
-Si, señor Sesshoumaru, yo haré lo posible para ser bienvenida aquí, se lo juro!- Exclamó Rin, emocionada y alegre - Además, su madre me conoce... Me refiero a que...
(n.d.l.a: Si recuerdan, en el tomo 48 del manga la madre de Sesshy revivió a Rin con el meidou seki (creo que se llamaba así...^ ^))
-Entremos.- Dijo Sesshoumaru, recordando aquello que había ocurrido hacia tanto tiempo. Realmente en ese momento supo que jamás... Jamás la abandonaría. - Deben de estar aguardando nuestra llegada.
Con paso firme se dirigió a la entrada junto con sus dos acompañantes...
La verdad es que cuándo los dos demonios y la humana pasaron por la gran entrada de aquella fortaleza, esta última no fue vista con buenos ojos. Había una gran multitud de demonios importantes de todos los lugares.
-Mi señor...- Se atrevió a preguntar Jaken - Todavía no me dijo el motivo de su visita al castillo de su señora madre.
Sesshoumaru no respondió y el pequeño demonio verde supuso que no deseaba hablar del tema y que tampoco era de su incumbencia. Pero tras dejar de mirar a su amo, divisó una expresión de tristeza en la joven. Que era eso que ambos sabían y él no...?
-Querido Sesshoumaru-sama. - Una voz desconocida hasta entonces habló en un tono amistoso. El Youkai se giró para ver a otro demonio con el pelo de un tono rojo fuego y de punta y ojos púrpuras que le miraba. - Que sorpresa encontrarte aquí...
-Hirei...? Acaso vienes para lo mismo que yo?- Preguntó Sesshoumaru perplejo. Hacía mucho que no veía al espíritu del fuego.
-Claro, vengo para el encuentro de hembras, no es raro verme por aquí.- Jaken y Rin tenían cara de: No le conocíamos y que es eso del encuentro de hembras...? - Pero veo que tu ya... Eh?
Miró a la joven con un espasmo y luego miró al Youkai en busca de respuestas.
- ... - Sesshoumaru no dio nada, solo dejo que hablase.
-Es humana...?- Hizo un gesto de repugnancia a la vez que de fascinación - Increíble, jamás pensé que te llegasen a gustar los humanos... O es que quizás es tu esclava?
-Sólo me acompaña.- Comentó sin alterarse lo más mínimo.
Rin se sentía como un mono de feria ante la mirada de aquél demonio de fuego. Parecía querérsela comer... O si no para que la miraba tanto? Se comenzaba a sentir incómoda ante aquella situación. Todo esto ocurría hasta que la voz de Sesshoumaru soltó:
-No es para comer, así que no la toques lo más mínimo. - Con una de sus garras apartó a Rin de delante de aquel ser.
-Tranquilo amigo, no la pienso tocar es tu presa...- Dijo el youkai apartándose del lugar.- Nos vemos Sesshoumaru-sama...
Tras una pausa, Rin se atrevió a preguntar:
-Sesshoumaru-sama... Que es el "encuentro de hembras”?-La chica lo preguntó inocentemente pero el youkai le respondió con una fría sonrisa, tras la que dijo tan solo dos palabras:
-Algo peligroso.- Tras esto entraron al palacio de la madre de Sesshoumaru y Rin quedó con la duda y recordando la extraña expresión de su señor.
Jaken también dudaba de aquella carta que había recibido su señor hacia algunas semanas... No creía que fuera para el encuentro de hembras. Pero entonces no sabía para que la había mandado... Bueno, en todo caso no era de su incumbencia.
- Señor Jaken...- La voz de la joven lo interrumpió de sus interesantes pensamientos. - Usted sabe que es eso?
-No te incumbe, niña - Dijo con su característico chillón tono de voz.
-Pero usted lleva más años que yo con el señor Sesshoumaru... Debe de saberlo...- Lo miró curiosamente, esperando una respuesta.
-Ah! Maldita cría...- Exclamó el demonio verde no pudiendo resistir a esa mirada. - Bien te lo explicaré, pero no lo comentes con el amo bonito... Pues la cosa va de...
Pero sin embargo Jaken no pudo contárselo a la joven, pues fue interrumpido por la voz de dos youkais:
- Se presenta la señora del castillo.- Al acabar esta frase, una en apariencia joven mujer, de una belleza increíble, cabello plateado, ojos ámbar y con dos marcas que surcaban sus mejillas apareció en la amplia sala.
-Sesshoumaru- Habló con un tono al igual de frío que el de su hijo. En principio no le prestó atención a sus dos acompañantes pero luego se fijo en la humana y mostro una mueca que afeó su bello rostro. - Veo que aún andas con la humana... Hace ya tantos años que la trajiste por primera vez... No ha muerto aún por lo que veo.
-... - Sesshoumaru decidió callarse para no ser agresivo. No sabía por que pero aquel comentario le había molestado sobremanera. Al contrario, sacó la carta que había recibido de entre sus ropajes y la lanzó al aire con su único brazo.- Te dije que no quería una hembra.
Entonces Jaken comprendió el motivo de la cara de Rin y el porqué también de la expresión en el rostro de su amo bonito.
-Al menos podrías conocerla... Sólo quería aprovechar el encuentro de hembras para presentártela.- Soltó la madre de Sesshoumaru para parecer lastimosa.
-No me emparentaré con una hembra que tu hayas elegido.- Dijo tajante el youkai.
-Te repito hijo, que solo quiero que la conozcas. - Repitió la mujer, esta vez más alto.
Sesshoumaru pareció pensárselo durante unos minutos, y tras este tiempo respondió:
-Iré - No aceptaría un matrimonio pero quizás si podría pasar un buen rato con alguna youkai.
Después de todo no era mala idea.
Rin quedó mirando a su señor con la mirada triste, pero enseguida apartó sus ojos de él.
-"Ha aceptado..."- Dijo para sí.
Ha aceptado.
Las palabras de su amo se perdieron en la lejanía y ella no habló demasiado tras esto.
La joven miraba el techo intranquila. No estaba acostumbrada a dormir en un lugar tan... Cómo decirlo...? Elegante?
Se levantó y abrió la puerta corredera que daba al exterior. La luna, en su fase casi completa, brillaba intensamente, cómo si algo extraño e interesante fuera a pasar pronto. Aquella era una de las habitaciones traseras del enorme castillo... Su amo le había mandado que se quedara allí hasta que se marchasen.
-" Pero cuándo será eso, señor Sesshoumaru...? “- Se preguntó admirando aún el bello paisaje. Los jardines eran intensamente bellos cuándo los iluminaba el astro lunar, aunque para ella era la primera vez que observaba aquella esplendorosa vista...
Se sentó sobre el tatami de madera mirando toda la belleza que envolvía el lugar...
ShoraH

Un poquito largo no te parece??? pero bonito. Te agrego a mis CV Saludos
aunque fue largo fue muy interesante pero eso si porfavor sigue la historia
estubo muy bueno y me encanta leer pero una cosa ¿por que no terminaste la historia? esque se quedo emocionante porfalaro si puedes
hola denuevo jejeje oye shorah porfavor sige la historia
soy la fan No. 1 se inuyasha
Pero muy buen trabajo haber cuando hablamos
bye saludos
ok linda istoria continuala ok no seas mamon/mamona sale p-ro qe sea pronto
oye me encanto la istoria de echo de esde que la vi e estado buscando mas historias de sessohmaru y rin
continuala porfa la es la 5, vez que la leeo y no me canso continuala porfis ...
por que yo me quede picada con esta padrisima historia
bay asnos caso
y continuala
aaaaaaaaa!!!!!!!!!
por ddios....quede re intrigadsa
porfavor terminala.. eta re interesante...
jee..
me quede con intriga :s q pena.......
jee terminala por favor!!!!
estubo buenisimo terminalo porfa
estuvo buenisimo
no sé si a éstas alturas ya lo terminaste, pero NESECITO ver el restooo !!!
por fas, si ya lo hiciste, deciime dónde encontrarloo plzzz
bss